14. Es fácil sacarlo de la cama
Alessia no había podido quitarse de la cabeza la mirada de Vladimir cuando leyó aquella carta. Había algo en sus ojos que no conocía, algo peligroso y oscuro que no tenía que ver con celos, deseo o posesión. Era otra cosa. Algo profundo. Algo que él había enterrado… y que ahora amenazaba con resurgir.
Mientras él se encerraba en el estudio con la excusa de “hacer llamadas importantes”, Alessia caminaba de un lado a otro por la habitación, incapaz de quedarse quieta. Sentía un nudo en el pecho q