—¿Te sientes fresquito con ese baño? —Máximo asintió soñoliento mientras Amelia acarició su cabeza.
Ella quería despedir a Ares, pero necesitaba que Maxi se quedara totalmente dormido.
—Quiero contarte una historia, quizás podamos responder todas tus incógnitas por la mañana…
—Está bien mamá… —Máximo bostezó y le miró con atención.
—Había una vez una chica… —los ojos de Amelia se pusieron muy nublados, y trató de parpadear rápido—. Que… tenía muchos sueños, pero el mayor de ellos, era ser muy f