Era una revelación impensable que definitivamente cambiaba todos los planes de Amelia, y sus ganas enormes de rendirse ante Edric.
La noticia del embarazo de Amelia cayó como una bomba en la sala. Las palabras del médico resonaron en sus oídos, y Amelia sintió que el mundo entero se desmoronaba a su alrededor. Su mente luchaba por procesar lo que acababa de escuchar, mientras la mirada amenazante de Edric se clavaba en ella.
—¿Embarazada? —La voz de Edric sonaba llena de sorpresa, incredulidad