Capítulo 32. El conjuro
El hombre asintió. Subieron al auto y comenzaron a conducir hacia la casa de la bruja, el camino estaba a cierta distancia, por lo cual le llevó un poco más de media hora.
―No olvides que debes dejar que sea ella quien nos diga las razones por las que vamos, solo le vas a responder si ella te pregunta ―le advirtió Damon.
―Está bien, no tengo ningún problema con eso. Espero solo que sepa la respuesta y podamos continuar con nuestras vidas, yo necesito recuperar mi manada.
Arribaron a la casa de