Tres días después del fallo del Consejo, encontré a Perla en el jardín lateral.
No la busqué — la encontré en el sentido de que ambas llegamos al mismo espacio al mismo tiempo, ella con las tijeras de podar en la mano y yo sin ningún destino concreto, que era el estado en el que me encontraba más seguido desde que el juicio terminó y el sistema todavía no había terminado de creer que no había nada urgente para el día siguiente.
El jardín lateral olía a tierra y a las plantas que el perímetro de