Crisanto Aldave construía argumentos por capas.
Lo entendí en los primeros quince minutos de la segunda jornada. No era el tipo de litigante que va directo al núcleo y confía en que el núcleo sostenga el peso.
Era el tipo que primero construye el piso, luego las paredes, luego el techo, y solo al final, cuando el edificio completo está en pie y nadie puede derrumbarlo sin derrumbar todo lo que está encima, te muestra la habitación que quería que vieras desde el principio.
No era la primera vez