Alessandro salió a toda velocidad de las instalaciones del clan, con los neumáticos chirriando en cada curva. Nadie sabía hacia dónde se dirigía y él no se molestó en compartir sus planes. Su rostro mostraba una determinación férrea, con la mandíbula apretada y la mirada fija en el camino.
Al llegar a la Jungla Negra, redujo la velocidad y escaneó los alrededores. Sabía que Hardin y Snake se escondían en algún lugar del denso follaje, pero no tenía idea exacta de dónde. Apagó el motor, bajó del