Virus fue arrastrado hasta la sala de torturas vestido únicamente con bóxers. Tenía las manos atadas con una cuerda por encima de la cabeza, pero no forcejeaba ni decía una palabra. Pedro entró unos minutos después, con el rostro torcido en una profunda mueca de furia. Sus hijos gemelos, Rica y Rico, lo seguían de cerca.
—Con esa cara, supongo que perdiste el oro —se burló Virus—. Confío en Venom, no es mi hermano por nada.
—Conseguiré el oro, solo espera y verás —respondió Pedro.
Virus sonrió