Rico entró en su habitación agotado por los acontecimientos del día. Anhelaba una buena noche de sueño, pero al acercarse a la cama notó a Star de pie frente a él, con el rostro lleno de curiosidad.
—¿Cómo está? —preguntó rápidamente, con los ojos brillantes de preocupación.
Rico levantó una ceja.
—¿Quién?
La expresión de Star se tornó ligeramente avergonzada.
—Me refiero a Hacker. ¿Por suerte está bien?
Rico asintió, con una pequeña sonrisa dibujándose en sus labios.
—Sí… por suerte.
El