RUSIA
Venom y Virus estaban sentados en el comedor, saboreando su vino, cuando la puerta se abrió de golpe y entró un hombre con una sonrisa encantadora. Sin embargo, la expresión de Alessandro permaneció severa.
—Ah, disculpen la tardanza —se excusó el hombre, extendiendo la mano.
Alessandro levantó una ceja.
—Llevamos ocho horas aquí esperando a que firmes el acuerdo. ¿Dónde has estado?
El hombre vaciló y su sonrisa flaqueó.
—Tenía una reunión importante. Lo siento mucho.
Virus