—¡No soy una espía! —exclamó Harmony, con la voz temblando de miedo. Sus ojos recorrieron el lugar, saltando nerviosamente entre los guardias y el Padrino Marco. La confusión era evidente en su rostro.
—Si no eres una espía, ¿por qué tenías esto? —se burló uno de los guardias, levantando el documento.
Los ojos de Harmony se abrieron de par en par.
—¡Eso no es lo que piensan! Es solo un documento importante, ¡lo juro, no soy una espía!
El Padrino Marco levantó una ceja.
—¿Qué clase de docume