Snake entró en la habitación de Hardin y sus ojos se abrieron de par en par al verlo ejercitándose sin camisa.
—¿No te cansas nunca de entrenar? —preguntó, intentando sonar indiferente a pesar de que el corazón le latía con fuerza.
Hardin se levantó. Los músculos brillaban por el sudor. Se acercó a ella, la abrazó con fuerza y le dio un breve beso en los labios.
—Mi padre siempre decía que si quieres ser fuerte, tienes que trabajar por ello. Y eso es exactamente lo que estoy haciendo.
La curi