Ariella
Se me cerró la garganta a medida que las emociones afloraban en mi interior. Sin pensarlo, lo rodeé fuertemente con mis brazos, sosteniéndolo como si pudiera congelar ese instante en el tiempo. Luego lo besé con más fuerza, con más profundidad, volcando en ese beso todo lo que no podía expresar con palabras.
No creí que el lenguaje fuera capaz de soportar el peso de lo que sentía. Así que, en su lugar, esperé que pudiera percibirlo en los latidos de mi corazón... en mi tacto... en la m