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Dije "me niego" y el universo se detuvo—literalmente, Void congeló el tiempo en radio de mil kilómetros porque mi rechazo a ser arma de cualquiera era tan inesperado que incluso Arquitectos necesitaron momento para procesar que su experimento milenario acababa de declarar independencia.

El silencio fue absoluto. No el silencio de ausencia de sonido, sino algo más profundo—la ausencia de movimiento, de cambio, de causalidad misma. Las naves Primordiales

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