Mundo ficciónIniciar sesión— Con esta madera será más que suficiente.
— ¿Segura?
— Muy segura, además, no creo que aguantes por más tiempo la carreta — digo apretando su brazo.
Dagan baja la carreta y va por mí.
— ¿Me estás diciendo débil?
— No claro que no, brazos de fideo.
Claro que no eran así, pero el molestarlo era una de mis cosas favoritas, más cuando escuchaba su risa y enarcaba sus cejas.
— Te voy







