Recorrí el pasillo a toda prisa, con el agua goteando de mi cabello y hombros, ignorando las miradas curiosas de los pocos sirvientes que me cruzaba. Mi mente era un torbellino… ira, humillación y algo que no quería admitir… hambre, deseo y necesidad de ser alimentada… por él.
Abrí la puerta de mis aposentos de un empujón, solo para quedarme paralizada.
Allí estaba Maren, una de las mujeres del harén de Kaelen, con los brazos cruzados y una sonrisa burlona y penetrante. Su cabello oscuro enmarc