Un gemido agudo se me escapó antes de poder contenerlo, arqueando la espalda por el agua.
¿Qué me estaba pasando?
Mis pensamientos se dispersaron, dando vueltas sin control, la confusión se mezclaba con el calor abrasador que recorría mi cuerpo.
Esto no estaba bien…
O tal vez sí…
No podía pensar.
Su lengua rozó mi pezón con movimientos lentos y provocativos, cada uno de ellos me hacía contener la respiración, cada uno arrancaba un gemido de impotencia de mi garganta. Su mano subió a mi otro pec