PUNTO DE VISTA DE SYLVARA
Gemí suavemente contra sus labios, mis dedos enredados en su cabello mientras me atraía cada vez más hacia él. Cada roce de sus manos, cada presión de su cuerpo, hacía que mi piel ardiera de calor.
—Kaelen… —susurré, con la voz temblorosa, mitad súplica, mitad advertencia.
No se detuvo.
Deslizó sus manos más abajo, recorriendo la curva de mi cintura, la voluptuosidad de mis caderas; cada movimiento era deliberado y urgente. Sus labios recorrieron mi cuello, succionando