PUNTO DE VISTA DE SLYVARA
Kaelen me llevó en brazos por los pasillos, sus pasos eran silenciosos pero rápidos.
Mi cuerpo aún palpitaba por el dolor que Morrin me había causado, y cada paso me recordaba lo fuerte que era... cuánto poder tenía para protegerme.
—Quédate quieta —murmuró con voz baja, casi suave—. Me aseguraré de que estés bien.
Llegamos a la cámara del curandero, una habitación luminosa impregnada del aroma de las hierbas. El repentino olor me mareó un poco. Los curanderos alzaron