PUNTO DE VISTA DE KAELEN
Regresé a mi habitación, con pasos pesados, la rabia ardiendo en mis venas. Morrin… ese idiota se pasó de la raya. La lastimó. La tocó. Aún sentía el eco de su dolor como si estuviera grabado en mi propia piel. Incluso a la distancia, me atormentaba.
Apreté la mandíbula.
Y entonces la voz de Orin resonó en mi cabeza: "Chico, tenemos que hablar".
Siempre que decía eso, significaba algo serio. Algo que no me gustaría. Orin nunca desperdiciaba palabras.
No es solo un sanad