Había cosas malas que venían con el paquete de ser un adulto completamente funcional. Una de ellas era no poder faltar al trabajo dos semanas seguidas por estar de luto, sin embargo le habían conferido tres días libres para asistir al velorio y luego tomar un día de descanso. Aunque eso no había sido suficiente, había momentos, como ahora mismo, donde se encontraba sentada en la sala de descanso con Robin a su lado, donde las lágrimas simplemente salían como si hubiesen abierto un grifo en sus