35. No lo he olvidado
San Francisco
Después de la locura y días sin dormir, la calma apenas se vislumbraba, no para todos porque una llamada puso de mal humor al CEO.
—Perdone que lo moleste, es el chófer, dice que es importante —Leo le pasa la llamada.
—¿De qué se trata?
—Traje a la señora Sisa a las oficinas de Callaghan y asociados, pero me ha dicho que no la espere, por supuesto que no la obedecí. Y la acabo de ver salir en un auto con un hombre.
Prescott deja salir el aire pensando que el chofer debería est