Capitulo 85.
—Hazme tuya… te lo ruego— su cabello azabache cubría sus redondos senos. Parecía una hermosa musa de un cuento de hadas. Con calma me acerque a ella y observe el contorno de sus caderas. Camine hasta su espalda y encontré la belleza de sus nalgas.
—Eso es lo que mas deseo —le susurre al oído. Gire su cuerpo y acaricie con calma sus mejillas bajando poco a poco por su cuello hasta llegar a los perfectos montes redondos. La suavidad de su piel es irreal, es una delicia sentirla. Deslizo sus manos