Capitulo 47.
Drako.
—¡Hijo de puta! ¡El maldito perro se atrevió a tocar lo que es mi! —estrelle una de las botellas de coñac en el muro de la chimenea cuando llegue a mi casa. Está claro que Roberts se dio cuenta de todo y tuve que contarle con lujo de detalles todo lo que paso para que pueda entender mi estado de ánimo.
—Calmate, lo único que lograras es perder la razón —dijo el profesor —. Asesinalo y el asunto se terminará.
—No, su muerte no será tan rápida. Lo hare sufrir hasta que ruegue por un segund