Capitulo 46.
Desperté aturdida por el golpe. Escuche como desgarraron mi camisa e intentaban romper mi sostén mientras que la humedad de una boca seguía al camino de mi cuello hasta mi ombligo. Sus manos recorrían mis caderas mientras que sentía el peso de su cuerpo muy cerca de mi zona intima. Las fuerzas me faltaban, pero aun asi como pude moví mis brazos y levanté la cabeza.
—No… dejame —retire sus manos de mis senos.
—Te va a gustar —dijo el señor Bruno al apretar mis nalgas —. Estas rica, eres delicios