Asher
El silencio en el coche era ensordecedor mientras volvíamos del hotel, con el peso de la marcha de Willow flotando en el aire. No sabía si era el cansancio de la noche anterior o la inquietud que me carcomía el pecho, pero algo no iba bien. No tenía que ser así. Willow había abandonado la manada Crescent Moon, nos había dejado, sin más. Y no habíamos podido hacer nada para impedirlo.
No podía quitarme de la cabeza la sensación de que habíamos perdido algo muy valioso. Un vínculo que acaba