Willow
La noche se alargaba interminable y despiadada, arrastrándome a través de una neblina de preocupación e inquietud. Las caras de mis hijos me perseguían, las sombras de sus sonrisas parpadeaban en los rincones de mi mente. Cada pensamiento era una pregunta: ¿dónde estaban? ¿Estaban a salvo? Mi corazón latía con fuerza, llenando el silencio mientras yacía en la cama, enredada en las sábanas que solo me recordaban su ausencia.
Debí de quedarme dormida al final, pero solo un poco, porque me