Ese día era el cumpleaños de Anfu. Su padre había organizado un banquete y, mirando por la ventana de su habitación, Anfu observaba los preparativos mientras Siria estaba a su lado, leyendo. Se preguntaba si ella querría acompañarlo a la actividad, aunque sabía que no socializaba con el clan de elfos, así que decidió permitirle pasar.
Hace años, cuando también celebraban su cumpleaños, fue el día que perdió a Siria de la peor manera, una humillación que aún no perdonaba.
—¿Irás conmigo a la acti