Mundo de ficçãoIniciar sessãoEra lunes por la mañana, ya había pasado un día desde la noche apasionada en la que me entregué en cuerpo y alma al señor Müller, simplemente fue algo magnífico que nunca en mi vida podría olvidar. Las marcas de sus besos tatuaban mis pechos, sus manos masculinas se apoderaron de una manera sobrenatural, Müller había logrado enloquecer mi ser.
Al final de cuentas, esto era lo que necesitaba, dejarme llevar por la lujuria







