Mundo ficciónIniciar sesiónCon nerviosismo introduje la carta en la guantera. No entendía muy bien cómo actuar ahora, él mencionó que les hiciera cualquier gesto a sus hombres, pero sonaba más fácil de lo que era. Yo soy una cobarde nata desde siempre, solo el alcohol lograba sacar un poco salvajismo de mi interior, pero ahora, solo contaba con una jaqueca enorme y un deseo desmedido sobre tal propuesta.
Cerré mis ojos pensando en el señor Müller, reco







