LEAH HAMPTON
El pasillo parecía diferente cuando salí de la oficina.
Tal vez fuera el hecho de que, cinco minutos atrás, era una empleada con miedo a ser despedida y ahora era la Jefa de Cirugía.
Tenía poder. Tenía el doble de salario. Y, según Markus, el triple de dolores de cabeza.
Caminé hacia los ascensores, intentando mantener una expresión neutra, pero por dentro estaba gritando: ¡Yo soy la Jefa! ¡Yo soy la Jefa!
Las puertas del ascensor se abrieron en el piso de Trauma. Aquí era donde pe