ALEXANDER HAMPTON
La paciencia es una virtud que cultivé a lo largo de años tostando café. Hay que esperar a que el grano alcance el color exacto, el aroma exacto, el crujido exacto. Un segundo antes, está crudo. Un segundo después, quemado. Pero mi paciencia con ese proyecto de ser humano bañado en oro y arrogancia acababa de pasar el punto de quema. Se había convertido en cenizas.
“Recordar los viejos tiempos.”
La frase se repitió en mi cabeza, mezclada con el ritmo grave de la música elec