ALEXANDER HAMPTON
El trayecto por los tejados de Hanói no fue el paseo romántico que tenía en mente cuando comencé este viaje.
Lizzy estaba justo detrás de mí, saltando entre aleros de concreto y esquivando antenas parabólicas oxidadas con la determinación de un gato callejero.
— Estamos cerca. — susurré, revisando el mapa arrugado en mi mano por décima vez. — La línea punteada indica que debemos bajar cerca de ese templo rojo.
Bajamos por una escalera de incendios lateral que parecía haber sid