29 - ¿Él... es tu hijo?
DAMIAN WINTER
Me quedé en la sala, sentado en un sillón de cuero oscuro, con la mirada fija en la puerta principal. Estaba decidido: esta noche Sophie no se me escaparía, no importaba la hora a la que llegara. El reloj avanzaba lentamente, las horas se arrastraban como si conspiraran contra mi paciencia.
Cuando el minutero marcó por fin las 2:03, la llave giró en la cerradura y Sophie entró. Parecía exhausta, los hombros caídos por el cansancio y el cabello ligeramente despeinado.
— Llegaste ta