STELLA HARPER
SEMANAS DESPUÉS
Los días siguientes fueron un borrón de cuidados, precauciones y un cierto miedo constante que intentaba no dejar traslucir. En cuanto leí aquel mensaje amenazador, cambié el chip del celular al día siguiente, con la esperanza de que el anónimo desistiera. Fui a la comisaría, presenté una denuncia, entregué mi aparato antiguo con el número y todo. Pero, como era de esperar, la respuesta de la policía fue un genérico: «Vamos a investigar». Una investigación que no h