Las tenues luces del pasillo de la suite VIP proyectaban un suave resplandor amarillento que se reflejaba en el pulido suelo de mármol. Al otro lado del gran ventanal, las gotas de lluvia comenzaban a humedecer el cristal, creando un ritmo pausado que se fundía con el pitido del monitor cardíaco dentro de la habitación. Tras la confrontación que les había desgarrado las emociones en el jardín del hospital, la noche finalmente recuperaba su silencio. Sin embargo, aquella calma nunca llegaba real