Finalmente llegó la mañana de la boda.
Desde antes de que el sol terminara de salir, el hotel donde se celebraría el evento ya estaba lleno de actividad. Lujosos automóviles llegaban uno tras otro por la entrada principal, custodiada estrictamente por el personal de seguridad. Los empleados del hotel se movían con rapidez de un lado a otro, asegurándose de que ningún detalle quedara sin atender. Arreglos florales blancos y dorados cubrían casi toda el área del salón principal. Las lámparas de