Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta del despacho del Alfa no solo se cerró detrás de mí; se sintió como la hoja de una guillotina cayendo entre mi pasado y mi futuro. Me quedé en el pasillo, el pecho agitado, el olor a desconfianza de Alejandro pegado al suéter de lana como el humo de la leña. Miré los muros de piedra del Nido, el hogar ancestral que había defendido desde que podía llevar una espada, y comprendí







