Mundo ficciónIniciar sesiónLa suite principal era demasiado grande. Era como estar en el centro de una catedral de piedra fría y terciopelo pesado. Alejandro había despedido a los guardias en la puerta, y el clic de la cerradura sonó como un mazo golpeando un taco. No me moví del centro de la alfombra. No miré el fuego que avivaba ni la enorme cama que se asentaba en las sombras como una trampa. Solo me quedé ahí, los brazos apretado







