Mundo ficciónIniciar sesiónPUNTO DE VISTA DE ALEJANDRO
Perdí la cuenta de qué día era, en algún momento alrededor del tercero.
Emilia había dejado de discutir conmigo por lo de la silla. Aun así entraba cada pocas horas para comprobar el pulso de Sofía, para acercarle una taza de agua a los labios y lograr que unas gotas bajaran por su garganta, para posar una mano sobre su frente y murmurar algo sobre que la fiebre se mantenía







