Mundo ficciónIniciar sesiónPOV de Sofia
—El mismo —repitió Alejandro, la voz cayendo a un registro áspero y vibrante que pareció sacudir las paredes de madera—. El hombre que estaba junto al pabellón mientras mi lobo se ahogaba con belladona.
Lo miré fijamente, el corazón golpeando contra las costillas, la pura absurdidad de la estrategia retorciéndome el estómago en apretados nudos.
—&iqu







