La mirada de Damián fue llamada por los tres platitos sobre de las sandías. Su gesto cambió en el mero instante en que reconoció la comida preparada como uno de los platos más deliciosos de aquella ciudad. Quizá acababa de encontrar el sabor perfecto que podría adoptar para una de sus franquicias.
— ¿Qué es esto?—Damián señaló los platos.
— ¡Oh! Esto, acabo de comprar algo para comer. Es delicioso, la chica que prepara esto es extraordinaria, siempre le he dicho que abra su propia cocina pero n