Mientras Damián y Daniel arreglaban asuntos en la empresa después de todo lo que había pasado una noche anterior, el señor Halsen se encontraba en su despacho leyendo con atención cada una de sus propiedades, sentía que antes de seguir perdiendo tiempo tenía que dejar todas sus acciones en escrituras para evitar todo lo que en un futuro se vendría en contra de su hija, la misma que había fallado una noche anterior y por lo que él sentía que no iba a soportar mucho la furia que guardaba dentro.