— ¡Parece usted una princesa, señora Hansen!—. Dijo una de las mujeres que la había ayudado a vestirse. Estaba más contenta que la misma novia.
— Ese día serás la novia más guapa, te lo juro—. Dijo otra mujer.
Todo lo que Nancy veía frente al espejo era una mujer que había conseguido todo lo que quería. No había nada en el mundo que ella no pudiera conseguir. Se había dado cuenta de ello.
Una sonrisa orgullosa se dibujó en el rostro de Nancy. Ella, vestida con un vestido blanco de novia lo supo