Estoy exhausta y malhumorada, no consigo nada que se amolde a mi presupuesto, a este paso tendré que tomar los ahorros que tengo para la universidad. Edward me repite por enésima vez que sin ningún problema él puede ayudarme a pagar el departamento que quiera. Y yo por última vez lo mando a freír espárragos, no quiero y no lo acepto.
Estaba por darme por vencida cuando fuimos al último edificio. Quedé maravillada con el departamento en su totalidad, aunque su precio es un poco alto, lo vale, es