Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio en el apartamento de Valeria era ensordecedor. Las manecillas del reloj avanzaban con una lentitud tortuosa mientras ella caminaba de un lado a otro, mordisqueándose la uña del pulgar, un hábito que creía haber abandonado años atrás. Su teléfono descansaba sobre la mesa de centro, mudo como una tumba. Habían pasado dieciocho horas desde la última vez que supo de Claudia.
—Algo está mal —murmuró por enésima vez, pasándose las manos por el cabello revuelto—. Ell







