327. Conociendo a la suegra
Benjamin
Estaba de pie junto a la ventana del hotel, mirando la ciudad iluminada mientras mi mente vagaba entre la tensión de las últimas horas y el dolor de no tener a Ruby con nosotros. El teléfono vibró en mi mano, y al ver el nombre de Ravenna en la pantalla, una mezcla de ansiedad y alivio me recorrió.
"Ben," la voz de Ravenna sonó, ligeramente temblorosa, pero con una resolución clara. "¿Puedes venir a la habitación? Necesito que conozcas a mi madre."
"Claro, voy para allá," respondí de i