Dante llegó a la bodega donde Aleksei lo había citado, pero esta vez fue guiado hacia la planta superior. Allí lo esperaba Volkov, apoyado sobre la barandilla de metal.
- ¿Para qué me citaste en este lugar? - preguntó Dante, incapaz de ocultar su molestia.
El ambiente era húmedo y desprendía un olor rancio a hierro; algo a lo que el poderoso CEO Montenegro, no estaba dispuesto a tolerar por mucho tiempo.
- Hola, cuñado ¿Cómo estás? Yo bien, gracias por preguntar- Respondió Aleksei con gran sar