Al llegar a la mansión Montenegro, Dante bajó bruscamente del coche sin siquiera esperar a Chloe. Su control estaba a punto de desmoronarse, sobre todo si seguía cerca de ella; el calor de la droga le recorría el cuerpo y le nublaba el juicio.
- Dante - lo llamó Chloe, tratando de alcanzarlo mientras entraban a la casa.
- ¡Aléjate! - gritó Dante deteniéndose bruscamente y girándose hacia ella.
Chloe lo miró con asombro. Dante estaba sudoroso, con la respiración agitada y las venas marcadas en s