Dante y Aleksei estaban rígidos en sus asientos. El calor les subía por el cuello y la presión en sus pantalones era imposible de ignorar. Aleksei no quitaba la vista de Ivanna. Él siempre era precavido y nunca tomaba nada que no fuera preparado frente a él, pero esta vez confió ciegamente en ella y bebió lo que le dio. Ahora, sentía que esa confianza le estaba pasando factura de la peor manera.
Dante estaba en las mismas. Miraba a Chloe con una mezcla de deseo y rabia, dándose cuenta de que su